Cada noche, la vida nos invita a soltar.
A dejar de hacer.
A dejar de pensar.
A dejar de sostener.
Dormir no es simplemente descansar el cuerpo…
es volver al origen.
Es el momento en que la naturaleza toma el control y reordena lo que durante el día se dispersó.
Es un acto silencioso, invisible, pero profundamente poderoso.
Cuando el sueño falta, no solo estamos cansados:
estamos desconectados.
