Reconectar

El caos no nace del mundo. Nace cuando el ser humano olvida el hilo que lo une al corazón del Cielo y al latido de la Tierra.

Nuestros abuelos mayas dirían que el desorden aparece cuando dejamos de escuchar el tiempo sagrado, cuando caminamos sin honrar los ciclos del Sol, de la Luna, del maíz y de nuestro propio espíritu.

El caos es el eco de haber perdido el contacto con nuestra esencia, con los ancestros, con la naturaleza y con el Gran Misterio que sostiene toda vida.

Cuando recordamos quiénes somos y volvemos a caminar en armonía con el tiempo natural, el caos deja de ser enemigo y se convierte en maestro. Nos muestra el camino de regreso al equilibrio, porque todo lo que se ha separado puede volver a unirse.

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